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By on 2 mayo, 2014
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El ‘Magic’ sigue vigente
A dos décadas de su muerte, la idolatría por Ayrton Senna se mantiene intacta

El Williams de Senna quedó destrozado ese 1 de mayo de 1994 REUTERS

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EN DETALLE

EL UNIVERSAL

viernes 2 de mayo de 2014  10:00 AM

Imola.- La multitud se parecía al tipo de reunión que normalmente se reserva para celebrar un podio en la Fórmula Uno, sólo que esta vez los miles de asistentes se quedaron en silencio exactamente a las 2:17 de la tarde de ayer.

Aficionados, familiares, compañeros y actuales pilotos asistieron este jueves a una conmemoración solemne, pero también festiva, para conmemorar el momento exacto del 20 aniversario de la muerte de Ayrton Senna en el Gran Premio de San Marino de 1994.

La ceremonia se realizó en la curva Tamburello del circuito de Imola, donde Senna se estrelló contra un muro de hormigón a unos 300 kilómetros por hora (185 mph). El novato austríaco Roland Ratzenberger, que murió en la clasificación un día antes, también fue recordado.

Entre los asistentes estaban Gerhard Berger, compañero de equipo de Senna en McLaren, y los actuales pilotos de Ferrari Fernando Alonso y Kimi Raikkonen, reseñó AP.

“Creo que todos estamos de acuerdo en que Ayrton era el mejor piloto de todos los tiempos”, dijo Berger.

Senna y Ratzenberger siguen siendo los últimos pilotos fallecidos durante un fin de semana de un Gran Premio.

El circuito ubicado en los alrededores de Bolonia fue abierto al público con los eventos de homenaje programados en Imola, entre ellos un partido de fútbol y la inauguración de una plaza que llevará el nombre del brasileño en los próximos cuatro días.

Una misa, a la que asistieron los padres de Ratzenberger, tuvo lugar el miércoles.

“Es muy emocionante para nosotros, porque ha pasado mucho tiempo y sigue estando muy vivo el amor de la gente”, dijo Paula, sobrina de Senna, en representación de la familia del fallecido piloto.

“Parece que Ayrton vive dentro de los corazones de la gente, lo que es hermoso”, agregó.

Las redes sociales también se inundaron con mensajes en recuerdo de uno de los ídolos más grandes del deporte brasileño.

“Creo que Senna marcó la pauta para todos los pilotos y fue sin duda el mejor de su generación”, dijo el español de Ferrari Fernando Alonso, dos veces campeón del mundo.

Brasil llora a su ídolo

Medios de prensa, aficionados al motor, público en general: todo Brasil rindieron emotivos homenajes al tricampeón mundial de Fórmula 1 Ayrton Senna, al cumplirse exactos 20 años de su trágica muerte durante el Gran Premio de San Marino.

Desde tempranas horas, la tumba del mayor piloto brasileño de Fórmula 1, localizada en el cementerio de Morumbi, en Sao Paulo, recibió la visita de centenares de aficionados que le llevaron flores, recuerdos y fotos y permanecieron allí en silencio para rememorar a su ídolo.

“Ayrton sacrificó su vida para darnos alegrías todos los días, especialmente los domingos. Yo me sacrifico viniendo hasta aquí para darle alegría a su alma. Vengo todos los 1 de mayo”, dijo un jubilado citado por el portal GloboEsporte.

Las palabras del anciano sintetizan el respeto y admiración con que el país sudamericano recuerda al carismático piloto, dueño de 41 victorias y 65 poles positions y considerado un mito incluso por encima del mítico futbolista Pelé.

“Senna alcanzó un carácter místico. Contribuyó (para eso) el hecho de que haya muerto aun en actividad”, dijo el director general del instituto Datafolha, Mauro Paulino, al comentar los resultados de una encuesta divulgada ayer por el diario “Folha de Sao Paulo” que traduce en datos el cariño que Brasil guarda por el piloto.

Según la encuesta, para el 47 por ciento de los residentes en Sao Paulo, su ciudad natal, Senna es el mayor deportista brasileño, superando con creces a Pelé, que obtuvo el 23 por ciento de las preferencias.

Aunque todo Brasil lloró aquel 1 de mayo de 1994 el trágico accidente que truncó la vida del piloto a sus 34 años, y lo sigue haciendo, Sao Paulo es la ciudad en la que se sienten con más fuerza los homenajes.

Fue en esa metrópoli en la que casi medio millón de personas siguió el cortejo fúnebre que acompañó su féretro hasta el cementerio Morumbi, después de haber sido velado durante más de 22 horas en la sede de la Asamblea Legislativa.

Sin embargo, el mito del campeón mundial de la Fórmula Uno en 1988, 1990 y 1991, quien compitió en los equipos Toleman, Lotus, McLaren y Williams, trasciende ciudades y generaciones.

Su clásico gorro azul es usado hoy por millares de jóvenes y adolescentes que aún no habían nacido cuando el brasileño brillaba en los principales autódromos del mundo, o eran muy pequeños cuando el piloto paulista recibió honores de Estado después de que su cuerpo arribara a Brasil procedente de Italia.

“Intento venir siempre que puedo (al cementerio). Yo era muy pequeño cuando él murió, tenía solo cinco años. Pero mi padre coleccionaba videos de las carreras y me pasé la vida mirándolos. Muchos creen extraño que yo idolatre a alguien que poco vi en mi vida. Pero Ayrton es más grande que todo eso”, dijo un joven de 25 años sentado junto en la tumba.

El recuerdo de Senna llegó también a las canchas de fútbol. Los jugadores del Corinthians, del cual el piloto era aficionado, ingresaron en la noche del miércoles a la cancha del estadio Arena Amazonas, en Manaos, luciendo cascos similares a los que usaba el ídolo.

En la ciudad de Ribeirao Preto, en el interior de Sao Paulo, se realiza a partir de este jueves una exposición itinerante sobre su vida, que recorrerá varias regiones de Brasil.

Paralelamente, los medios de comunicación exhibieron ayer múltiples tributos en su honor, mientras las redes sociales se vieron desbordadas con mensajes en recuerdo del ídolo brasileño de todos los tiempos.

Su última victoria en Brasil

Brasil era un verdadero Carnaval en marzo de ese año 1993 y particularmente Sao Paulo vibraba con su Gran Premio de F1.

El gigante suramericano se había coronado campeón juvenil de fútbol y su máximo astro de las pistas, Ayrton Senna se presentaba con opciones renovadas al volante de su McLaren. Casi nada. Todo era una alegre fiesta con la samba como leit motiv.

Sin embargo, el francés Alain Prost se mostraba implacable con el Williams con motor Renault.

En los ensayos el galo había sido el más rápido y en las clasificaciones se daba el lujo de ver lo que hacía Senna en la sinuosa pista de Interlagos, para después subirse a su monoplaza y superar fácilmente los cronos del ‘Magic’.

Así, Prost se hizo de la pole position con un promedio superior a los 205 km/h.

Pero ni así bajaban los decibeles de la samba por todos los rincones de Sao Paulo. La confianza en Senna era total.

Y vino el día de la carrera, a la una de la tarde de ese 28 de marzo de 1993 los semáforos se pusieron en verde y raudo como el viento salió Prost, seguido por Damon Hill y más atrás Senna.

No había nada que hacer, “El Profesor” se escapaba con autoridad.

Pero de repente un ruido, imperceptible al principio y luego ensordecedor brotó de los graderíos. Sin saber qué pasaba, entre aturdido y desorientado le pregunté a un colega brasileño, quien con una gran sonrisa me dijo: ¡Está lloviendo!

“Eu, eu Prost se jodeu…”, tronaban los graderíos (o eso es lo que yo traducía).

Y así fue. Prost se salió de la pista, y Senna, un coloso sobre asfalto húmedo se hizo de la punta para no soltarla más. Fue su último triunfo en el Gran Premio de Brasil.

Antonio Castillo

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Fuente de la noticia: El Universal